Barbara se queda con el cine
Bárbara Mori llegó al cine para quedarse. Al menos esa es la intención de esta mujer de mirada felina y personalidad fascinante que, desde hace unos meses, disfruta nuevamente de su soltería.
Y es que en la vida de Bárbara han ocurrido una serie de sucesos que le pusieron los pies en el piso, el corazón en la mano y la mirada en las estrellas.
Primero tomó la difícil decisión de rechazar millonarios contratos para la televisión y volcarse en la industria fílmica; enfrentó un cáncer cervicouterino que la devolvió a la realidad y le permitió disfrutar al máximo de su vida; terminó con su pareja sentimental, José María Torre, y además, viajó a la India para protagonizar Kites, con lo que dio un paso fundamental en su internacionalización.
Sin embargo, la transición de la pantalla chica a la grande no fue nada sencilla, pues además de agallas le requirió a emplearse a fondo y demostrar que, además de un rostro hermoso, es buena actriz.
Por eso la secuencia en Cosas insignificantes, donde se corta el cabello y luego se rapa, es tan emblemática de lo que le ha costado a Mori demostrar que es mucho más de lo que parece a primera vista.
“Yo quería raparme, le dije a Andrea y a Bertha (directora y productora) que si me quedaba en el papel lo iba a hacer. Ellas me decían que lo podían truquear, pero yo respondí: ¡ni madres! Si voy a interpretar a un personaje así o me rapo o que mejor lo haga otra actriz.
“El día que me rapé, sí estaba muy nerviosa. En el momento antes de raparme se me hizo un nudo en la garganta y me dieron unas ganas enormes de llorar, pero entonces me acordé del personaje, porque ella se rapa para apoyar a su hijo que tiene cáncer”, comentó la actriz en entrevista con Excélsior.
Además de su trabajo en Cosas insignificantes (producida por Bertha Navarro y Guillermo del Toro), Bárbara tomó una decisión laboral que puede cambiar para siempre su panorama de trabajo, pues aceptó una propuesta de Bollywood para filmar Kites, súper producción que rodó en Estados Unidos y la India.
“Fue mi primera película en inglés y estaba súper nerviosa, pero me empecé a dar cuenta que no es tan difícil como yo creía y fue una experiencia increíble.